El Cambio Climático se da a escala planetaria, por lo que exige actuaciones globales impulsadas a nivel internacional, pero también a nivel local, ya que las ciudades (ocupando solo el 3% de la superficie de la Tierra) representan hasta 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono. Por tanto, reducir emisiones a nivel municipal es fundamental en la lucha contra el cambio climático; cuyos impactos dependen de la vulnerabilidad que presenta cada región de acuerdo con las características físicas, biológicas, ecológicas, económicas, sociales y culturales de cada territorio. Por ello, el principio de participación adquiere una especial relevancia, y no solo el del procedimiento administrativo de información pública, para el conocimiento y formulación de observaciones por la ciudadanía en el ejercicio del derecho procedimental.
Se trata de incluir al resto de la sociedad como administradores en una escala menor y promover la participación; siendo éste uno de los objetivos de la Ley 8/2018 de Medidas frente al Cambio Climático y para la Transición de un Nuevo Modelo Energético en Andalucía: “Promover la participación ciudadana y la información pública de la sociedad andaluza en la elaboración y evaluación de las políticas”. Porque cuando hablamos del calentamiento global es necesaria la participación como fase previa al compromiso, tal y como relata la ONU, puesto que la complicidad entre Administración, empresas y ciudadanía, además de contar con la legitimidad procedimental, dota de una mayor efectividad a los actos de la Administración.
En consecuencia, el Ayuntamiento de Almería presenta un Plan Municipal de Cambio Climático (PMCC) que debía ser participado por la ciudadanía en general, y no haberse presentado con prisas únicamente a la sociedad organizada representada en el Consejo Municipal de Sostenibilidad y Medio Ambiente. Un órgano consultivo que se constituyó hace casi 2 años, en el que se presentó el Plan y, tras las críticas aportadas en su momento, volvió a presentarse tras una convocatoria precipitada de su plenario el pasado mes de diciembre. De todos modos, valoramos positivamente la existencia del PMCC tras casi medio siglo de negacionismo del cambio climático, que nos retrotraen a la primera Cumbre de la Tierra de Naciones Unidas, celebrada en Estocolmo en 1972, pasando por los distintos encuentros en Río, Kioto o la Cumbre de París, y que ha servido, entre otras cuestiones, para poner de manifiesto la falta de políticas responsables, no solo para evitar la crisis climática, ni tan siquiera para frenar la degradación a la que está sometido el planeta.
Cincuenta años de negacionismo cuyas consecuencias las estamos pagando hoy, pues vivimos tiempos de emergencia climática, y es necesario recuperar el tiempo perdido, lo que significa que los planes municipales deben de articular medidas ambiciosas en la reducción de emisiones, aumentar la capacidad de los sumideros de CO2, tomar medidas de adaptación y prevención, y transitar hacia un nuevo modelo energético y de producción y consumo. En definitiva, impulsar un cambio de rumbo ambiental, económico y social, y eso exige también medidas estructurales que el PMCC presentado por el Ayuntamiento de Almería, aborda parcialmente en algunos aspectos y obvia en otros muchos.
Por esta razón, nuestra valoración global sobre dicho Plan, es que es insuficiente para el contexto actual de crisis climática y energética; puesto que las propuestas y objetivos planteados en el ámbito de la mitigación o en el de adaptación, carecen de la ambición necesaria para atender la situación actual; pues no evalúan suficientemente los efectos de red y en cascada de los mismos, y dejan numerosas lagunas que es preciso revisar con actuaciones mucho más concretas y comprometidas con la seguridad del territorio y de las personas.
Además es muy preocupante que no se plantee ningún objetivo referido a la prevención de riesgos y que solo se contemplen acciones de mitigación y adaptación al riesgo de inundaciones por lluvias torrenciales, o por olas de calor; sin tener en cuenta la probable subida del nivel del mar por aumento del deshielo en los polos o el efecto de los temporales marinos sobre las infraestructuras y edificaciones en primera línea de costa. Así como que no haya ninguna referencia a las consecuencias de los frecuentes vientos huracanados que azotan nuestro litoral, o al riesgo añadido que supone que nuestro municipio se encuentre en una zona de actividad sísmica.
En este Plan no se analiza en profundidad qué está fallando para que a pesar de disponer legislación internacional, nacional y regional, las emisiones de CO2 y gases de efecto invernadero sigan subiendo, y los eventos meteorológicos extremos se multipliquen, siendo cada vez más frecuentes y extremos. En nuestra opinión, todo ello indica que las medidas son insuficientes, o que en la práctica no acaban de ser aplicadas, o que se den ambas situaciones. Y tampoco el PMCC entra a analizar cuáles son las resistencias a los cambios, cuáles son los poderes que ejercen estas resistencias y qué medidas adoptar; recordando que en general, las Administraciones Públicas actúan básicamente cuando ya se ha producido la catástrofe, y además con deficiencias en su gestión y en las decisiones que tienen que tomarse de cara al futuro. ▄